En medio de la polémica que continúa en torno a la película «Los asesinos», Shin Jin-wook, profesor de Sociología de la Universidad Chung-Ang (중앙대), señaló que el debate va más allá de la interpretación de la obra y plantea qué tipo de libertad aspira a tener la sociedad surcoreana. Según una columna publicada el 7 de octubre de 2026, los críticos ven en la película una teoría conspirativa según la cual el presidente Park Chung-hee estuvo detrás del atentado contra Yuk Young-soo. En cambio, quienes la defienden afirman que la película trata de la violencia represiva de la dictadura y no tiene relación con esa teoría sobre Park.

Antecedentes y contexto

La columna sitúa el núcleo de la polémica en distinguir entre lo que la película dice explícitamente y lo que el público puede interpretar. Explica que la película no señala directamente a Park Chung-hee como responsable en la sombra y que este solo aparece en una escena de un discurso. Sin embargo, a juicio del columnista, el contexto de la dictadura unipersonal de la época y algunos diálogos y escenas pueden dar pie a interpretarla como una insinuación de que Park estuvo detrás del atentado.

Por tanto, el autor no considera que haya que aceptar sin más ninguna de las dos posturas. La afirmación de que la película apunta contra Park Chung-hee puede ser exagerada, pero descartar de inmediato como forzada la interpretación de los espectadores que hicieron esa asociación también puede ser dogmático. La columna también recoge que el director expresó pesar y pesar por haber dejado, sin pretenderlo, margen para esa interpretación. Sin embargo, no indica cuándo hizo esas declaraciones.

El debate se amplió de una disputa sobre la interpretación de la película a un enfrentamiento sobre la libertad de expresión. Según la columna, los críticos mencionaron también el evento «Tank Day» de Starbucks y los cánticos de burla sobre el 18 de mayo (5·18) del equipo de béisbol de la escuela secundaria Paichai, y reclamaron que se aplicaran los mismos criterios que al abordar otros acontecimientos o figuras históricas. La columna no explica las circunstancias concretas de estos casos.

Qué significa esta noticia

El argumento del profesor Shin es que conviene distinguir entre la pregunta jurídica «¿existe libertad para expresarse?» y la pregunta moral «¿es deseable esa expresión?». La columna subraya que, en una democracia, muchas expresiones ofensivas e insultantes pueden estar permitidas por ley, pero que el hecho de ser legales no las convierte a todas en deseables. La idea es que determinar si una expresión está permitida por ley no basta para juzgar cómo aborda recuerdos vinculados a la identidad de otras personas.

La columna se apoya en las reflexiones del filósofo Charles Taylor para explicar que no es necesario presuponer que todos los valores y creencias son igualmente válidos, pero sí partir de la premisa de tratar en pie de igualdad la identidad de los demás. En este sentido, respetar no significa prohibir las críticas a una interpretación histórica o a una postura determinadas. Desde la perspectiva del autor, hay que distinguir entre criticar actos concretos e ignorar, despreciar o insultar algo vinculado a la identidad de otra persona.

La columna también recurre a la distinción del sociólogo Émile Durkheim entre «lo sagrado» y «lo profano» para explicar que los miembros de una sociedad pueden considerar ciertos valores y símbolos absolutamente preciados. Esos objetos de estima pueden variar de una persona a otra. En lugar de afirmar que los recuerdos que cada cual considera importantes tienen el mismo significado histórico, la columna subraya la reciprocidad: todas las personas pueden atesorar algo profundamente y sentirse heridas cuando se lo insulta.

Por ejemplo, si un espectador interpreta una escena concreta de la película como un insulto a una figura histórica, no es necesario concluir que esa reacción coincide con la intención de la obra. Al mismo tiempo, en vez de tachar sin más de forzada la interpretación de ese espectador, la columna propone examinar qué escena y qué contexto dieron pie a esa lectura. Esto no significa que haya que estar de acuerdo con la interpretación, sino que también quienes defienden la libertad de expresión pueden reflexionar sobre el significado que esa expresión tiene para otras personas.

El profesor Shin sostiene que, en la sociedad surcoreana, casi 40 años después de la democratización de 1987, hace falta un concepto más profundo de la libertad. Para formar una sociedad en común pese a las discrepancias, dice, así como esperamos que se respete aquello que nos importa, también debemos actuar con moderación ante lo que es importante para los demás. Más que una propuesta para debilitar la libertad de expresión, puede entenderse como una invitación a incluir el respeto mutuo entre las condiciones para ejercerla legítimamente.

Hechos confirmados y aspectos aún desconocidos

Hechos confirmados

  • La columna informa de que continúa la polémica social en torno a la película «Los asesinos».
  • Los críticos ven en la película una teoría conspirativa según la cual el presidente Park Chung-hee estuvo detrás del atentado contra Yuk Young-soo; quienes la defienden afirman que la obra trata de la violencia represiva de la dictadura y no tiene relación con esa teoría.
  • La columna explica que la película no señala directamente a Park Chung-hee como responsable en la sombra y que este no aparece fuera de una escena de un discurso.
  • La columna informa de que el director expresó pesar y pesar por haber dejado, sin pretenderlo, margen para esa interpretación.
  • El autor sostiene que las expresiones permitidas por ley no son necesariamente las más deseables desde el punto de vista moral, y que hay que respetar la identidad y los recuerdos de otras personas.

Aspectos aún desconocidos

  • La columna no especifica qué diálogos y escenas de la película pueden dar pie a la interpretación de que Park Chung-hee estuvo detrás del atentado.
  • No se han confirmado el contenido concreto ni la fecha de las declaraciones en las que el director expresó pesar y pesar.
  • La columna por sí sola tampoco permite conocer las circunstancias concretas del evento «Tank Day» de Starbucks ni de la polémica por los cánticos del equipo de béisbol de la escuela secundaria Paichai.

Qué puede comprobar el lector

  • Al ver la película o leer afirmaciones relacionadas, puede distinguir entre lo que la obra dice explícitamente y lo que el público interpreta a partir del contexto.
  • Cuando surjan críticas o defensas de una expresión, puede examinar no solo si está permitida por ley, sino también qué elementos están vinculados a la identidad o los recuerdos de quiénes.
  • Si se citan como argumentos los casos de «Tank Day» y de los cánticos del equipo de béisbol, conviene comprobar por separado las circunstancias concretas y los hechos que esta columna no presenta, y luego determinar si es apropiado compararlos con la polémica sobre la película.

Referencias